Se suele decir que después de la tormenta viene la calma.
Pues bien, he pasado por tormentas de emociones que agitaron y desviaron mi pequeño bote, grandes olas de confusión derribaron más de una vez mi navegación, la brújula apuntaba a muchas direcciones al mismo tiempo, pareciera que estuviera perdido en medio del dolor y la soledad.
En una de esas me preguntaba, si habría sido buena idea zarpar, dejarla a ella en el muelle y con mi tristeza haberle dicho adiós; en medio de la tormenta varias veces pense en regresar, me decía: “aún no ha pasado mucho tiempo que he salí a la mar, tal vez aún este a tiempo de virar hacia atrás” pero grandes olas de confusión hacían bien su trabajo, el viento y mi soledad me hacían desvariar, la recordaba a ella y sólo sabía que no quería volverla a lastimar, noches de llanto he pasado en mi bote en medio de un gran mar de soledad, he llorado pues no se a donde ir, ni si quiero llegar, la extraño a ella, pero no se si sea bueno regresar, parece que mi viaje ha terminado y al parecer no he llegado muy lejos, el oceano no tarda en tragarme, y la tristeza ahogarme, parece que es el fín, parece que la he perdido a ella y peor aún, me he perdido a mí. No ha dejado de llover, el panorama no luce muy bien, el cielo esta cerrado, ni un rayo de sol puedo ver, me pregunto: ¿Qué he hecho? ¿Por que decidí zarpar al mar?, me he equivocado, no dejo de agonizar, todo se oscurece, sólo la luz de los enormes rayos de dolor hacen conciencia de mi pequeña y diminuta presencia, en la cabina me encuentro tirado, soyosando y recordándola, “la he perdido” me dije, eso fue lo último que recuerdo de aquella noche.
Un día desperté en mi bote, tras una larga noche de tristeza, llanto, confusión, tormenta y tempestad, abrí los ojos y miré el cielo despejado, el sol salía y el óceano estaba calmado, contemplé mi alrededor y en todas direcciones había agua, mas sin embargo el temor a una futura tormenta estaba presente en mí.
Me sente en la parte delantera de mi bote, medité por un tiempo pensando mi posible dirección, Pensé en ella y en el pasado, las aguas se agitaron un poco, pero en mi soledad reflexioné y me dije: “Quiero que ella sea feliz, quiero que ella no sufra más”, en ese momento me levante y me dirigí a la cabina, tomé el timón del bote, y lo dirigí hacía mi nuevo destino.
No se que aventuras y peligros me esperen, pero la brújula ya apunta hacia un nuevo lugar, ya no estaré derivando en tormentas , se a donde llegar.
Talvéz regrese a buscarla al muelle, pero para hacerlo tengo que encontrarme a mi primero, tengo que valorarme y tener un destino propio, si no, jamás encontraré el camino a casa y mucho menos, sabré encontrar a ella.
Escribí una nota, la deposité en una botella y después la tire al mar, la nota decía: Adios amor mío, que encuentres tu propia felicidad, tal vez algún día nuestros caminos se crucen eso sólo el destino lo dirá, no me olvides , ni me odies, pues eso nada bueno te dejará, gracias mujer bella, adios amor.
Regrese a cabina y me dije: en busca de mi soledad.
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